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¿Cómo fue la primera aventura en Fórmula 1 de Aston Martin?

Repasamos la corta y accidentada historia de Aston Martin en la Fórmula 1

04/04/2020 | Bernabé Ramírez | Fotos: Media StoreHouse/UltimateCarPage | Leído: 403

Este miércoles se confirmó lo que era un secreto a voces: Aston Martin regresará al Gran Circo de la mano de Lawrence Stroll y tomando el lugar de Racing Point en 2021. No obstante, esta no será la primera incursión de los de Gaydon en Fórmula 1, que batirán el récord de más tiempo desde su última carrera. Por ello, en Revista Safety Car hemos querido conocer el paso de Aston Martin por la máxima categoría del automovilismo.

 

A finales de los 50 la Fórmula 1 era un hervidero de ilusionantes, ingeniosos y novedosos proyectos que se montaban en talleres o garajes. Así, pilotos como Jack Brabham o Colin Champan comenzaban a hacer sus pinitos en el por entonces joven campeonato de Fórmula 1 (apenas llevaba nueve temporadas de vida) y dieron paso a “Los Garajistas”.

Uno que tampoco se quedó atrás fue David Brawn, máximo dirigente de Aston Martin desde que compró la empresa en 1947 a Lionel Martin y Robert Bamford (fundadores de la marca). El británico se dio cuenta de las grandes oportunidades que le daban las carreras de coches y poco a poco asomó la patita en competición. Sus primeros proyectos fueron en las carreras de prototipos, en las que se hicieron un hueco al pelear de tú a tú contra fabricantes con más pedigrí en competición como Ferrari y Mercedes.

Así, animados por sus éxitos en el citado campeonato, Aston Martin se embarcó en la construcción de dos monoplazas de F1 a finales de 1957. Para este proyecto, Brawn barrió para casa y contó con Ted Cutting (que había diseñado DBR1 con el que la firma había ganado varias carreras en prototipos) y  usó como base para el chasis (de aluminio) y motor (un seis cilindros en línea de 6 litros) que llevaba el DB3S de prototipos. No obstante, el  propulsor se adaptó a 2.5 litros por la normativa de la Fórmula 1 en esa época. El monoplaza se llamaría DBR4.

Pero el proyecto comenzó a contrapié. A diferencia de Mercedes y Ferrari, Aston Martin carecía del dinero necesario para aventurarse en los dos programas a tiempo completo. De esta forma, el desarrollo del DBR4 marchó a paso lento y durante 1958 construyeron y probaron el monoplaza. Roy Salvadori, Stirling Moss y Tony Brooks fueron los primeros en catar el DBR4/250 y ponerlo a punto para 1959.


aston_martin_dbr4

La puesta de largo del coche fue el 24 de abril de 1959 y dos semanas más tarde, el 2 de mayo, pusieron dos DBR4/250 en pista. Los encargados de bautizar al nuevo proyecto de Aston Martin fueron Salvadori y Carrol Shelby (pilotos del equipo en el Mundial de Prototipos) en el International Trophy del British Racing Drivers’ Club celebrado en Silverstone. La carrera no puntuaba pero que servía como prueba del pañuelo para el monoplaza. Lo cierto es que el coche tuvo un debut prometedor, aunque engañoso como se vio a posteriori, y Salvatori clasificó tercero, hizo la vuelta rápida y finalizó segundo tras Jack Brabham (que firmó con Aston Martin pero Cooper se lo llevó en el último momento), mientras que Shelby se retiró.

Esto hacía presagiar buenos augurios para su debut oficial en Fórmula 1 en el Gran Premio de Holanda, tercera carrera de la temporada y que se disputaba el 31 de mayo en Zandvoort. Sin embargo las cosas no fueron como en Silverstone y el equipo regresó a Reino Unido con dos abandonos por fallos de motor (Salvatori en la vuelta 3 y Shelby en la 25).

Tras el mazazo de Zandvoort el equipo optó por saltarse la cita de Francia y preparar el Gran Premio de Gran Bretaña. En Aintree, circuito cercano a Liverpool que acogió ese año el Gran Premio, las cosas prometían. Salvatori se marcó un segundo puesto en clasificación mientras que Shelby partió desde la sexta plaza. Pero en carrera el ritmo mostrado estuvo lejos de los cinco primeros (que en esa época eran que se repartían los puntos). El británico finalizó sexto mientras que el americano se retiró en la vuelta 69 por problemas de ignición en el motor.

La siguiente carrera fue el Gran Premio de Portugal, en Monsanto. En el trazado lisboeta el equipo estuvo lejos del top5 y Salvatori y Shelby arañaron un 10º y un 13º en clasificación. En carrera las cosas fueron mejor que en Aintree y el inglés vio la bandera a cuadros en sexto lugar a tres vueltas de Stirling Moss. Por su parte, el estadunidense terminó octavo.

La amarga temporada puso fin en Monza, donde las largas rectas del trazado lombardo fueron un reto demasiado grande el motor. La temporada se saldó con un abandono de Salvatori y un 10º de Shelby.

La temporada fue bastante nefasta en términos deportivos y a menudo la dupla de pilotos que tenía problemas de tracción y pilotaje. La razón era una suspensión delantera conformada por dos horquillas con muelles y amortiguadores, mientras que el resto de monoplazas tenían una suspensión independiente. Además, al tener un rendimiento inferior a otros monoplazas Shelby y Salvatori tenían que exprimir el DBR4/250 y esto se tradujo en abandonos y problemas durante las carreras.


aston_martin_dbr4_1959

A todo esto había que añadirle que las cosas en el mundial de prototipos marchaban viento en popa a toda vela, a pesar de que se había reducido el presupuesto. Shelby y Salvatori se encumbraron en las 24 Horas de Le Mans y ayudaron a que Aston Martin lograra su primera corona en prototipos pese a correr solo las tres últimas carreras.

Esto hizo a Brawn recapacitar y en 1960 optó por poner todos los huevos en la cesta de los prototipos en detrimento a la F1, al que le dieron una última oportunidad gracias al nacimiento del DBR5, una evolución del DBR4/250 pero más ligero y pequeño.

Sin embargo, el monoplaza mantuvo el motor delantero, que quedó obsoleto tras el título de Brabham al volante de un Cooper con motor trasero. Esto hizo que muchos equipos siguieran los pasos del australiano y cambiaran de posición el motor. Es decir, Aston Martin preparó el inicio de 1960 con un DBR5 que no era una gran revolución respecto al DBR4/250 y con el motor en la parte delantera que le ponía las cosas más difíciles.

Salvatori repitió en el International Trophy del British Racing Drivers’ Club de Silverstone aunque esta vez abandonó mientras que el Gran Premio de Holanda fue la última ocasión en la que pudimos ver un Aston Martin en Fórmula 1. El resultado no pudo ser peor y el británico no logró ni si quiera entrar en la clasificación, poniendo así punto y final a la aventura en monoplazas de la firma inglesa.

El paso de  Aston Martin por el Gran Circo se tradujo en apenas ocho Grandes Premios y dos sextos puestos como mejores resultados. Tras este programa de dos años y medio (hemos tenido en cuenta la temporada de desarrollo), Brawn reorientó sus esfuerzos en prototipos y carreras de resistencia, donde Aston Martin ha escrito su nombre con letras de oro a lo largo de los años.

Esperemos que la aventura de 2021 se salde con mejores resultados. De momento el programa apunta bien y la inversión del consorcio empresarial liderado por Lawrence Stroll apunta a ser grande y asegurar el éxito de la casa de Gaydon en el “Gran Circo”.



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